Llueve en Galicia, llueve.
Los pájaros han dejado de trinar y una espesa niebla cubre el paisaje
que apenas unas horas antes era verde y lleno de vida.
La escala cromática característica de nuestra tierra abandona el brillo
y se sumerge en la oscuridad gris y tenebrosa.
Llueve en Galicia; los nubarrones que amenazaban con descargar lo han
hecho y ya nada se puede hacer por aquellos que no pudieron sortear el fatídico
hado.
Y ahora ha vuelto a salir el sol, pero para nosotros aún llueve, y
seguirá haciéndolo cada 24 de Julio.
Es inútil coger un paraguas o un chubasquero, pues el agua nos cala
hasta el interior de nuestras almas. Y es que la humedad y el desasosiego que
deja es muy difícil de eliminar.
Llueve en Galicia, llueve en cada uno de nuestros corazones.