Llueve en Galicia, llueve.
Los pájaros han dejado de trinar y una espesa niebla cubre el paisaje
que apenas unas horas antes era verde y lleno de vida.
La escala cromática característica de nuestra tierra abandona el brillo
y se sumerge en la oscuridad gris y tenebrosa.
Llueve en Galicia; los nubarrones que amenazaban con descargar lo han
hecho y ya nada se puede hacer por aquellos que no pudieron sortear el fatídico
hado.
Y ahora ha vuelto a salir el sol, pero para nosotros aún llueve, y
seguirá haciéndolo cada 24 de Julio.
Es inútil coger un paraguas o un chubasquero, pues el agua nos cala
hasta el interior de nuestras almas. Y es que la humedad y el desasosiego que
deja es muy difícil de eliminar.
Llueve en Galicia, llueve en cada uno de nuestros corazones.
Llueve en Galicia, España y en cualquier parte del mundo.
ResponderEliminarLo sucedido ha sido terrible, como cualquier noticia de ese tipo.
Buena y triste entrada, ¡besos!
Llueve en cada corazón sensible que sabe ver más allá de unos simples números.
ResponderEliminarUn abrazo muy grande.
Y ánimo a Galicia.
Llueve en el mundo entero.
ResponderEliminarRecuperarse del todo es imposible,
pero espero que dentro de no mucho salga el sol.
Desde Madrid te envío muchos besos y abrazos, Athenea.
Tristemente, este texto es precioso, A.
ResponderEliminarLlueve tras las retinas de todos, en lo más profundo de nuestro pecho.
Mucho ánimo desde el Atlántico.