Mare,is (n)
Amo,as, amāre, avi, atum (1)
Dejas que la espuma
del agua moje tus pies: tan delicada, tan frágil, tan efímera. El agua está
fría y una ola de electricidad recorre tus entrañas, poniendo en marcha la
circulación de tu sangre, roja como el
corazón que hace meses que no permites que sienta, por miedo a que te destroce
el dolor.
La brisa marina
alborota tu melena teñida y tu respiras fresco; respiras libertad y es entonces
cuando comienzas a cuestionarte el porqué de tu perecedero encierro, el porqué
de la cárcel que tu propia mente ha creado y de la cual solo ella tiene llave
para dejarte salir.
Y de súbito la
corriente eléctrica que te puso la piel de gallina desaparece, al igual que la
mirada melancólica que segundos antes mantenías firme en el horizonte.
Las prendas, al
igual que numerosos pesos, caen por si solas y el mar te recibe como un buen
amigo: calmado, pacífico, azul.
Azul como tus ojos, los que tantas veces hipnotizaron a hombres que luego te
harían llorar.
Pero ya basta de
niñeces, de juegos truncados por el amor, por querer amar cuando no eras
correspondida. Ya basta de martirios injustos y sin bases de razón. Ya basta de
ser la víctima de algo que tú misma has creado, porque has sido tú, fuiste tú
la que te empeñaste en amar aun sabiendo las consecuencias que se acto peligroso e incontrolable
conllevaba.
Das media vuelta y
retrocedes de la orilla, del abismo que te separa del profundo océano. Parece
que tiemblas, que te tambaleas en la cuerda floja y que reculas temerosa. Pero
tú no eres una cobarde, ambos lo sabemos.
Depositas tu
mochila en un lugar alejado de las mareas, resguardas tus pertenencias de
futuros peligros y una vez hecho eso, sé que es el momento en que entre en
escena, el momento en que he de demostrarte que puedes confiar en mí.
Te ofrezco mi mano
y juntos nos acercamos de nuevo a la orilla, ahora ya no notamos el agua fría
como antes, pues nuestros cuerpos ya se han acostumbrado al hastío, al hielo en
que nuestras almas estuvieron sumergidas durante mucho tiempo.
Y allí, bajo la
luna y al amparo de un faro nos bañamos. Nos lanzamos a (a)mare.
Me ha encantado! Un precioso relato y lo cierto es que me he sentido identificada con la chica...
ResponderEliminarUn besito, nos leemos.
Me encanto el relato y el titulo de la entrada. Muy lindo!
ResponderEliminarBesitos, te espero! http://julicastellano.blogspot.com.ar ♥
¡Qué bonito! Continúa, que tienes ya unos cuantos lectores. ;-)
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