02 agosto, 2013

(a)mare

Mare,is (n)
Amo,as, amāre, avi, atum (1)
Dejas que la espuma del agua moje tus pies: tan delicada, tan frágil, tan efímera. El agua está fría y una ola de electricidad recorre tus entrañas, poniendo en marcha la circulación de tu sangre, roja como el corazón que hace meses que no permites que sienta, por miedo a que te destroce el dolor.
La brisa marina alborota tu melena teñida y tu respiras fresco; respiras libertad y es entonces cuando comienzas a cuestionarte el porqué de tu perecedero encierro, el porqué de la cárcel que tu propia mente ha creado y de la cual solo ella tiene llave para dejarte salir.
Y de súbito la corriente eléctrica que te puso la piel de gallina desaparece, al igual que la mirada melancólica que segundos antes mantenías firme en el horizonte.
Las prendas, al igual que numerosos pesos, caen por si solas y el mar te recibe como un buen amigo: calmado, pacífico, azul. Azul como tus ojos, los que tantas veces hipnotizaron a hombres que luego te harían llorar.
Pero ya basta de niñeces, de juegos truncados por el amor, por querer amar cuando no eras correspondida. Ya basta de martirios injustos y sin bases de razón. Ya basta de ser la víctima de algo que tú misma has creado, porque has sido tú, fuiste tú la que te empeñaste en amar aun sabiendo las consecuencias  que se acto peligroso e incontrolable conllevaba.
Das media vuelta y retrocedes de la orilla, del abismo que te separa del profundo océano. Parece que tiemblas, que te tambaleas en la cuerda floja y que reculas temerosa. Pero tú no eres una cobarde, ambos lo sabemos.
Depositas tu mochila en un lugar alejado de las mareas, resguardas tus pertenencias de futuros peligros y una vez hecho eso, sé que es el momento en que entre en escena, el momento en que he de demostrarte que puedes confiar en mí.
Te ofrezco mi mano y juntos nos acercamos de nuevo a la orilla, ahora ya no notamos el agua fría como antes, pues nuestros cuerpos ya se han acostumbrado al hastío, al hielo en que nuestras almas estuvieron sumergidas durante mucho tiempo.

Y allí, bajo la luna y al amparo de un faro nos bañamos. Nos lanzamos a (a)mare.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado! Un precioso relato y lo cierto es que me he sentido identificada con la chica...
    Un besito, nos leemos.

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  2. Me encanto el relato y el titulo de la entrada. Muy lindo!

    Besitos, te espero! http://julicastellano.blogspot.com.ar ♥

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  3. ¡Qué bonito! Continúa, que tienes ya unos cuantos lectores. ;-)

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