« Marcus, ¿sabe cuál es el único modo de medir cuánto se ama a alguien?
—No.
—Perdiendo a esa persona. »
"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker.
—No.
—Perdiendo a esa persona. »
"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker.
“Ojalá esto no hubiera tenido un final” Se repetía Athenea una y otra
vez en la cabeza. Se atormentaba por las noches, cuando nadie más que su
almohada podía oír sus pensamientos. Ella no creía en los finales felices, y este, no iba a ser una excepción.
Sin embargo, no paraba de reprocharse que las cosas podrían haberse hecho de
otra manera. La intención estaba latente, pero se ve que la vida no es un guión
de película en el que todo sigue un orden, no, la vida, por desgracia, es un
alma libre capaz de descontrolar todos los esquemas.o
Athenea removió su café cortado. El azúcar había de mezclarse bien para
contrarrestar el alto nivel de cafeína que contenía. Hacía días que no dormía y
que su único alimento era esa droga que la mantenía lejos de los recuerdos que
la perseguían cada noche.
La memoria es un arma fatal que nos hace vulnerables. Athenea hubiera
deseado sufrir amnesia y así no tener que recordar todos los momentos felices,
todas las tardes riendo, todo lo que habían compartido y que ahora ya no
estaba.
Tomó un largo trago de su bebida. Sabía fuerte, como a ella le gustaba.
Alzó la mirada y se encontró con su rostro pálido y con ojeras reflejado en un
espejo del bar. El tiempo había hecho endurecer sus facciones, abandonando los hoyuelos
que la convertían en una mujer risueña.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que ya era mayor y de que nadie
vendría a enmendar sus errores por ella. Tan solo se hallaba ella frente al
orgullo, en una batalla en que únicamente el corazón podría estar a altura y ser
candidato a vencer.
Muy emotivo. Todos nos sentimos alguna vez así, y seguramente ella tenga que pasar por esto para llegar a una etapa mucho mejor de su vida.
ResponderEliminarSaludos :)