Charlotte creía que sería diferente,
creía que el latir acelerado que antes la descolocaba al estar frente a él
volvería a aparecer, pero en su lugar había un vacío profundo que jamás podría
volver a ser llenado por aquel cuyo nombre un día bebió sin permiso.
Él le había hecho daño y los rasguños
no se olvidan con palabras susurradas al oído que una vez más podrían volver a
arañar.
-¿Qué te pasa, Charlie? Ya no sonríes como
solías sonreírme.
-¿Lo oyes?
-¿Qué debería oír? Aquí estamos solo
tú y yo.- Dijo enfatizando esos dos pronombres personales. Charlotte no
volvería a caer en sus juegos, no se lo perdonaría.
-No hay nada que oír, te lo llevaste
todo y ahora solo hay silencio.
Wow, una entrada increible "no hay nada que oir, te lo llevaste todo y ahora solo hay silencio" simplemente perfecto.
ResponderEliminarMe encantas. Un beso enorme :)
Qué hermoso, dios mio. Nunca leí algo así.
ResponderEliminarEs que el amor al irse se lleva todo con el. Un beso enorme y obviamente nos seguimos!
Guau, vaya pedazo de entrada. Vaya diálogo!!
ResponderEliminarLas palabras se las lleva el viento, -o eso dicen siempre.
ResponderEliminarEs muy, muy profundo y me ha llegado -ya sabes por qué-. Es mejor el silencio que las promesas que no se cumplirán y las terceras personas (¿o no?)
Y que Charlie se merece a alguien mejor, de eso estoy segura.
besos, A.
desde
lejos de
pArís
Oh dios mío, me has atravesado el corazón. Desgarrador.
ResponderEliminarUn beso