Hubo una vez un tiempo en donde los
campos eran verdes y el cielo azul, donde la fuerza y el valor no se mostraban
sujetando una pistola y disparando balas sordas a lo largo de aquel terreno
lleno de color que, a su paso, se volvía gris y oscuro.
Hubo una vez un tiempo en que las
palabras se apreciaban más, en donde la mesura de las sílabas importaba y en
donde el corazón si se entregaba, se entregaba de verdad.
No había guerra, tampoco paz.
No había armas de fuego, sino
acorazonadas.
Porque en aquella época lo que más
daño podía hacerte era igual a aquel órgano que te podía matar.
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Adelante! Expresate! Saca las palabras de dentro!
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