Todas las cosas tenían un motivo, un sentido y una razón. La muerte de Margot no iba a ser menos.
La carta seguía en la guantera de su Mini Cooper Rojo, la radio seguía sonando, pero esta vez no había quien cantase la letra, toda la esencia se había esfumado. El cielo se había encapotado y un viento fuerte acababa de hacer presencia, un viento del norte.
Querida Margot, me duele escribirte en estas circunstancias, me duele que no hayas podido ser la primera en enterarte de la noticia y que peor aún, no pudieras estar aquí. Las arenas del desierto no perdonan, y las balas entre la niebla son poco, o demasiado, justicieras. Quiero decirte que no sufrió, que todo pasó rápido, pero lo cierto es que su lucha entre la muerte y la vida estuvo marcada por susurros. Él susurraba tu nombre, Margot. Me dijo, cuídala, no dejes que sufra por mí, yo he sido un capítulo de su vida, un simple episodio que ha llegado a su fin. Han siempre ha sido muy poético, todos lo sabemos. Y el te quería, Margot, te quiso hasta el fin de sus días. Con cariño, Jerry.
Margot no soportó una vida sin él. Para ella, fue como si estuvieras empezando un libro y alguien te destripase el final, sólo que en este caso, el final se había llevado a dos personas, y por triste que parezca, ahora ambas descansan en paz, abrazadas y sumidas en un agradable sueño en manos de Morfeo.
Querida Margot, me duele escribirte en estas circunstancias, me duele que no hayas podido ser la primera en enterarte de la noticia y que peor aún, no pudieras estar aquí. Las arenas del desierto no perdonan, y las balas entre la niebla son poco, o demasiado, justicieras. Quiero decirte que no sufrió, que todo pasó rápido, pero lo cierto es que su lucha entre la muerte y la vida estuvo marcada por susurros. Él susurraba tu nombre, Margot. Me dijo, cuídala, no dejes que sufra por mí, yo he sido un capítulo de su vida, un simple episodio que ha llegado a su fin. Han siempre ha sido muy poético, todos lo sabemos. Y el te quería, Margot, te quiso hasta el fin de sus días. Con cariño, Jerry.
Margot no soportó una vida sin él. Para ella, fue como si estuvieras empezando un libro y alguien te destripase el final, sólo que en este caso, el final se había llevado a dos personas, y por triste que parezca, ahora ambas descansan en paz, abrazadas y sumidas en un agradable sueño en manos de Morfeo.
Este es el final de este pequeño
microrrelato de 4 partes,
espero que os haya gustado :)
"y alguien te destripase el final" (L)
ResponderEliminarYo también suelo acabar con mis personajes al final de las historias..no sé, a veces tengo la sensación que así son más eternos.
Un beso enorme bonita :)
Que bonito el texto!!:)
ResponderEliminarbesos
No es uno de esos finales preciosos, pero desde luego, ha sido bonito :)
ResponderEliminarBesos <3
Tres palabra: Me has ENAMORADO.
ResponderEliminarBesos desde el infinito.
Al menos ahora estarán juntos, y no volverán a sufrir.
ResponderEliminar(una cosita, al final lo correcto sería sueño "en" manos de morfeo^^)
Ala! Pues tienes razón jajaj
EliminarAhora mismo lo corrijo!
¡Gracias!
Vaya, qué final más triste. Sólo espero que ambos se rencontraran en un mundo lejos de éste y que pudieran compartir su final feliz.
ResponderEliminarMuy bonita la serie de relatos, Athenea :)
Un beso.
He leído los cuatro relatos de tirón, y la verdad es que me han encantado :) No esperaba un final así, aunque la verdad, soy más de finales tristes que felices xDD Genial, Athenea :)
ResponderEliminar¡Un beso!
Yi ya te he dicho que esto es muy triste, pero es que las mejores historias son las que nos hacen llorar.
ResponderEliminarMuchos besitos mi querida Athenea.
¿En manos de Orfeo o de las Parcas?
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