Como
un barco navegando a la deriva que ha perdido su rumbo. Yo he perdido mi
camino. Mi destino no señala el norte, sino al sur, a la confusión donde me
hallo inmersa.
Mi
cabeza da vueltas y la sensación de mareo en altamar me hace creer en lo que no
es real. Creer en ti y en mí, por ejemplo. Creer en esas promesas que enviaste
al cielo pero que el fuerte viento rompió en pedazos, como mi corazón.
Creer
que sigues aquí, que te puedo abrazar y sentir, pero en realidad te has ido,
como golondrina emigrante que viaja por el mundo.
Delirios,
dulces delirios que me hacen soñar y que me hacen huír de la mierda repartida
por el mundo real.
Delirios,
dulces delirios.