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04 septiembre, 2010

Una decisión. Arrêtez le monde.

Savannah lloraba a escondidas en su cuarto. ¡Matrimonio concertado! Odiaba a sus padres, odiaba a Dalji, odiaba al mundo, pero no lo podía odiar a él. Para ella, Jared era alguien incapaz de hacer daño ni a una mosca…

Ahora tendría que convivir con su futuro marido y, quien sabe, quizás (muy probablemente) irse a vivir con él a la India.
Pero ella no quería. No lo quería. Aceptaría tener que ser su esposa, pero solo hasta los dieciocho. Luego se largaría y lo dejaría tirado. No, ella no era una chica fácil y menos hablando de este tema.
Y Savannah tomó una decisión: No iba a permititr que le quitasen lo que realmente amaba. Jared.

Si no conoces a Savannah desde el principio, pincha aquí.

01 septiembre, 2010

Amor por correspondencia.

Querido Henry:

Llevo dos horas frente a la pantalla del ordenador sin escribir ni una sola palabra. La verdad, no sé como decírtelo, no sé cómo te sentará y no sé si me querrás ver después de esto. Me gustaría poder decírtelo a la cara, pero no tengo fuerzas. Tengo tomada esta decisión desde hace ya unos días, pero no me atrevía a contártelo…
Para mí eres algo muy importante, que eso no te quepa duda. Para mí eres más que un amigo. Y, después de esto que te voy a decir, quiero que sepas que, yo voy a seguir siendo lo de antes. Puedes contar conmigo para lo que quieras, siempre te apoyaré.
Espero que sepas hacer lo correcto. Te quiero.

Atte. Hayley

28 agosto, 2010

Chase, Arrêtez le monde.

Chase no estaba tranquilo. Durante toda su vida las cosas habían ido de mal en peor y ahora que comenzaban a mejorar, no quería estropearlo. Delante de él estaba Alan, su mejor amigo desde hacía tan sólo tres meses. Poco tiempo, lo sé, pero es que la vida de Chase era así. Sus padres no tenían un puesto fijo en el trabajo y les tocaba moverse por todo el país. Él iba haciendo amigos, le costaba pero al final lo conseguía y, cuando estaba cómodo con ellos y feliz, se tenían que marchar a otra ciudad. Ahora no era así, sus padres tenían el puesto fijo aquí, en Los Angeles y él tenía que asegurarse de que sus amigos siguieran siendolo. Para él todo era distinto, quedarse era lo que más le costaba asimilar, pero la gente de aquí, por lo menos con la que él se relacionaba, era mucho más... ¿como decirlo? Adelantada para su edad. Tenían quince años, iban a cumplir los dieciséis, pero ya se manejaban con drogas y alcohol.


Alan estaba delante de él con una botella de ron. Tenía que beber. Chase no quería pero debía elegir. Amigos o Soledad. ¿Que créeis que eligió?



Muchos os habréis dado cuenta de que este fragmentillo lo subi en el otro blog, pero esk me gusta como quedó y bueno... aquí os lo dejo. Forma parte de la sección Arrêtez le monde.
---> Muchos me pedís que me pase por vuestros blogs, pero es que yo no sé que le pasa al blogger y, cada vez que le doy a aceptar o enviar comentario me salta una cosa muy rara y no me deja :S
Espero que este problema se solucione pronto. Ah, y por favor no penséis que no os leo. Os leo siempre que puedo pero por ese problemilla no os puedo comentar. Espero que lo entendáis!

15 agosto, 2010

Bajo las sábanas.

Lya llevaba ya un par de semanas durmiendo fatal. Le costaba un montón conciliar el sueño y luego a las siete y media de la mañana se tenía que levantar para ir a la escuela. No era una chica de las que se quedan hasta las tantas con el portátil ni de esas que se quedan hasta muy tarde viendo la televisión. No. Lya era una chica formal y obediente. Se iba todos los días a las diez de la noche para cama y allí empezaba su rutina nocturna. A un lado, al otro, para arriba, para abajo… no había forma que le fuese cómoda. Ninguna.

Una noche se le ocurrió una idea, y fue la mejor que tuvo en su vida, coger un libro. Lya era muy buena chica, pero nada lectora. El primer libro que eligió fue un clásico fantástico, La historia interminable, cierto que para ella parecía interminable pues quinientas páginas para empezar no está nada mal.

Al principio le costó un poco engancharse a la historia, pero como sabía que no se iba a dormir, no lo dejó.

A la mañana siguiente, Lya se despertó con el libro entre las manos y la lámpara de la mesilla encendida. ¡Se había quedado dormida leyendo!

Como esa noche le dio tan buen resultado, decidió probar suerte con la siguiente. Volvió a funcionar. Y así, noche tras noche, Lya leía un libro, hasta que se quedaba dormida. Ese fue el comienzo de una gran lectora.

 
 
Bueno espero que os haya gustado este minirelato. Aprovecho para contaros que he creado un nuevo blog donde escribiré sobre unos personajes. Me gustaría que os pasaséis por él y si os gusta seguirlo. Es un proyecto que tengo en mente pero si no veo que atrae lectores o que no gusta, no lo llevaré a cabo. Espero que os paséis por el, no olvidéis dejar un comentario. Os dejo el link:
Arrêtez Le Monde, Je Vais Descendre
:)