Lya llevaba ya un par de semanas durmiendo fatal. Le costaba un montón conciliar el sueño y luego a las siete y media de la mañana se tenía que levantar para ir a la escuela. No era una chica de las que se quedan hasta las tantas con el portátil ni de esas que se quedan hasta muy tarde viendo la televisión. No. Lya era una chica formal y obediente. Se iba todos los días a las diez de la noche para cama y allí empezaba su rutina nocturna. A un lado, al otro, para arriba, para abajo… no había forma que le fuese cómoda. Ninguna.
Una noche se le ocurrió una idea, y fue la mejor que tuvo en su vida, coger un libro. Lya era muy buena chica, pero nada lectora. El primer libro que eligió fue un clásico fantástico, La historia interminable, cierto que para ella parecía interminable pues quinientas páginas para empezar no está nada mal.
Al principio le costó un poco engancharse a la historia, pero como sabía que no se iba a dormir, no lo dejó.
A la mañana siguiente, Lya se despertó con el libro entre las manos y la lámpara de la mesilla encendida. ¡Se había quedado dormida leyendo!
Como esa noche le dio tan buen resultado, decidió probar suerte con la siguiente. Volvió a funcionar. Y así, noche tras noche, Lya leía un libro, hasta que se quedaba dormida. Ese fue el comienzo de una gran lectora.
Bueno espero que os haya gustado este minirelato. Aprovecho para contaros que he creado un nuevo blog donde escribiré sobre unos personajes. Me gustaría que os pasaséis por él y si os gusta seguirlo. Es un proyecto que tengo en mente pero si no veo que atrae lectores o que no gusta, no lo llevaré a cabo. Espero que os paséis por el, no olvidéis dejar un comentario. Os dejo el link:
Arrêtez Le Monde, Je Vais Descendre
:)