Caminaba por la oscura noche. Oculta. Discreta. No había luz, tan sólo luna llena. Nadie la conocía, nadie sabía de ella, nadie. Hoy sería su último día, y su primer beso. Un beso que la llevaría a la muerte. Un beso mortal.
El reencuentro sería en breve. Ella se acercaba, él también. Sus rostros, ambos blancos, se miraron. Sus ojos hablaron por ellos.
Se acercaron un poco más y sucedió. Aquel beso mortal. Dulce, cariñoso, intenso y mortal. Allí, bajo aquel soportal, sólo quedaron las dos chaquetas, negras. El amor, junto con el viento, se los había llevado.
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Relato basado en la estructura de Noche Oscura Del Alma de San Juan de la Cruz.
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada. 5
A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía. 15
Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía. 20
¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

Genial texto y muy bonito el poema :)
ResponderEliminarUn besín grandote!
Me ha parecido curioso lo de hacer un relato a partir de un poema :P Aunque el poema del religioso también se puede comprender por la vía mística.
ResponderEliminarUn besito color púrpura