-Eres
la reina de la fiesta, la luz brilla en y para ti. Sonríe, pequeña, sonríe
aunque te estés muriendo por dentro, de eso se trata el espectáculo, y el
espectáculo es tu única forma de vivir.
Esas palabras se habían quedado grabadas
en la mente de Brunette. Bailarina en la compañía de los cisnes de oro, “Las
chicas de Jean Pierre”, coloquialmente conocida, soñaba con salir de esa vida
que los focos, los bailes y su belleza habían creado.
Ella brillaba por sus purpurinas, su
maillot de swarovski y sus punteras acharoladas. Brillaba por lo que le habían
dado y puesto. Un alto moño y una mirada felina la hacían irresistible y
tentadora ante cualquiera de las víctimas que pasarían por su cuerpo de
porcelana, brillante por fuera, hueco por dentro. Cierto que un día hubo luz en
ella, pero la vela se apagó y, abandonada, nadie más la había vuelto a encender.
Allí estaban, él y ella, en la sala de
los espejos, la sala de ensayos del teatro mayor. Brunette se deshizo con
sutileza su moño, dejando caer así el pelo con sensualidad, deslizó uno de los
tirantes de su traje y, letal, le susurró:
-Usted dirá.
Como una marioneta, Brunette se movía
al son de aquellos que la conducían moviendo sus finos hilos que un día, no muy
lejano, se romperían por fin y ella sería dueña de si misma.
Pronto se romperán esos hilos. Pronto Brunette los dirigirá con sus propias manos.
ResponderEliminar:)
Realidad de algunos, no poder 'moverte' por ti mismo.
ResponderEliminarAparentar estar bien y en realidad no.
Besos-
Y brillará como una estrella, la más brillante del Universo.
ResponderEliminar'Sonríe aunque te estés muriendo por dentro.'
ResponderEliminarYo creo que algún día ella tendrá el valor de dejar de sonreír y cortar esos hilos que la condicionan.
Besos;
(desde
lejos de
París)
Que bonito texto, te sigo y te invito mi blog:
ResponderEliminarhttp://aotraprincesaconesecuento.blogspot.com/