Bo camina por una calle
desierta con mirar triste, todo era gris y a juzgar por su rostro, la tristeza
invadía su alma. De pronto comenzó a llover y unos charcos se formaron al pie
de la calzada. Bo se detuvo al lado de uno, se trataban de espejos que mostraban el interior de la
gente. La pequeña se veía frágil y su corazón estaba roto de amor, quizás de
ilusiones y sueños que un día fueron quemados por alguien que decidió hacerle
daño.
Una lágrima cayó por su rostro
salpicando el charco y conforme ella caminaba y dejaba atrás aquel pedazo de
tristeza (arrojado para siempre), el sol
salía al final de la calle y se podía apreciar como poco a poco, su corazón,
reflejado en el charco, se iba regenerando. La fuerza interior y su aura dorada
hicieron que su día gris terminara soleado y ella con una sonrisa en la cara.
Y es que ya se sabe que una buena
sonrisa
tiene un gran poder para acabar con los
problemas y las tristezas.
Queee texto mas majo, los escribes tu¿, si es asi relatas muy bien, bueno, me paso por tu blog y dejo huella jejeje, te espero por el mio... besitos:)
ResponderEliminarYo sólo digo que eres increíble, AJ.
ResponderEliminar:) aunque no me llame bo tu escrito me ha alegrado el dia
ResponderEliminarbesos cuidate
Me has hecho sonreír^^
ResponderEliminarUna sonrisa enorme con todos los dientes :)
ResponderEliminarPor mi parte ya tienes el voto!
ResponderEliminarBesoss
Sonreír cura el alma, sin dudarlo.
ResponderEliminarPrecioso texto. Besos-