Y aquí os dejo el texto que ha quedado en primer puesto en el concurso, espero que os enamore tanto como a mí.
Se balancea de puntillas sobre las pantuflas gastadas, haciendo pequeños equilibrismos: los párpados cerrados, las pestañas entrelazadas con nudos dobles.
Tic tac, tic tac. Con andares gatunos entra en el baño y se cambia las sandalias por unos tacones altos, que martirizan hasta la última arista de sus huesos. Rebusca entre sus pinturas y se echa carboncillo en las pupilas de ciervo. Sonríe al ahumado espejo y se repasa los labios, castigándolos de rojo. Una y otra vez.
Dicen por ahí que hubo un tiempo en que Olimpia fue muchacha, ¿sabías? De esas con la sonrisa embadurnada de ganas y el corazón sano entre las costillas, palpitante y bien vivo: como un pájaro al volar.
Cuesta creerlo, lo sé: ahora que el invierno se ha colado entre sus huesos y congelado su juventud hasta hacerle gruesas grietas; ahora que las costillas se le han abierto en canal y el corazón no hace más que escapársele todo el rato. Pero sí, como oyes: Olimpia fue una chica pájaro. Sonrisa libre, oxígeno fácil, alas en las pupilas.
Y ahora la veo, con manos sudorosas, párpados azules y un cansado corazón, y me cuesta creerlo.
Ella, que solía ser gorrión, tigre travieso. Ella, ciervo intrépido en la mirada.
“Mírate, Olimpia: ¿en qué te has convertido? Tú solías tener alas.”
“¿Mis alas? –se ríe-. Ése par me las cortó un cabrón hace ya mucho tiempo.”
“¿Mis alas? –se ríe-. Ése par me las cortó un cabrón hace ya mucho tiempo.”
Muere la risa, el dolor la abraza: una cárcel. Bam. Cristales rotos, nudillos rojos. Húmedos: como sus labios.
Dicen por ahí que hubo un tiempo en que Olimpia fue una mujer llena de vida, ¿sabías? Con alguna herida en las rodillas y quizá algo de pupa en el corazón. Y aquí está ahora, sin alas, latidos crudos: atada al suelo por un miedo ahogado, disfrazada de mujer humo para poder soportar el dolor (de ésas rápidas, efímeras: que recorren las sábanas de norte a sur y se almuerzan tu corazón después, junto a un vaso de agua; de ésas que aparecen de la nada, te lo quitan todo, y con toda seguridad jamás volverás a ver).
Olimpia, roja como la sangre, a veces con su pistola, cargando un pájaro muerto donde antes le vivía el corazón.
Olimpia, antes latidos de vida: ahora es letal como el viento, volátil. Sencillamente mortal.
Texto de Mambú C.
¡Madre mía! Es genial, sin duda se merecía ganar :)
ResponderEliminarwiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! muy chulo!
ResponderEliminarNo quedan dudas que este texto tiene bien merecido el premio :) Sencillamente hermoso, me encantó.
ResponderEliminarDios me ha encantado, en serio, se merecía el 1º puesto, es genial, qué manera de escribir, qué manera de hacerte sentir lo que con estas palabras plasma.
ResponderEliminarMe encanta el texto..normal que ganara el 1er puesto...merecido lo tiene*______*
ResponderEliminarbesos, te sigo:D
muy chulo, pero solia ver esa idea de chicapajaro en otra persona xD que raro ;)
ResponderEliminarComo para no ganar, Precioso
ResponderEliminarUn beso
por cierto, yo también he organizado un concurso, qué tendrá el otoño que tanto inspira
Sin duda se merecía ganar, es un muy buen texto.
ResponderEliminarTe sigo, besos (=
Sencillamente preciososo!
ResponderEliminarNo me extraña que ganara..
Un beso!(L)
Pues está super bien escrito, no me extraña que haya ganado, enhorabuena!!! :)
ResponderEliminarUnbesin!
Precioso :)
ResponderEliminarIncreible! la forma de escribir hace que parezca que conozcas a Olimpia, esos senimientos tan intensos son como ese bam. Sin duda alguna merecia ganar.
ResponderEliminarUn beso enorme :)
Muy bonito, de verdad que sí :)
ResponderEliminarMe encanto el texto, es muy original :)
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